Acompáñanos a conocer cómo Save the Children respondió a la emergencia y la necesidad en Guatemala hace 50 años y cómo continua la historia hasta hoy.
El 4 de febrero de 1976 Guatemala fue golpeada por un terremoto de 7.5 grados que provocó una enorme destrucción, 23 mil personas fallecieron y 75 mil resultaron heridas y más de un millón quedaron sin hogar. El impacto de la tragedia para las niñas y los niños fue devastador. Perder padres, madres, hermanas y hermanos, el hogar, la cotidianidad y la seguridad, fueron solamente algunos de los efectos de una tragedia que sobrevino de la noche a la mañana.
Cuando el mundo supo de la magnitud de la destrucción, los siete miembros de Save the Children crearon el programa de reconstrucción Alianza para el Desarrollo Juvenil Comunitario (ADEJUC) coordinado por el equipo noruego, en acuerdo con el Comité de Reconstrucción de Guatemala.
Esta fue la primera misión internacional de Save the Children, que inició con la respuesta humanitaria al terremoto y continúa contribuyendo, décadas más tarde al cumplimiento de los derechos de la niñez, con enfoque de desarrollo comunitario.
El apoyo de Save the Children inició brindando albergue para quienes lo perdieron todo, y poco después estaban entregando asistencia para la reconstrucción de las viviendas y las comunidades, especialmente en la capacitación para nuevas construcciones antisísmicas.
Niños fuera de una clase del colegio en Guatemala. Save the Children / Eivind Lie Nitter
Al momento del terremoto, 80% de la población vivía en la pobreza y fue evidente que la población necesitaba más que solamente reconstruir sus viviendas y el mayor reto fue encontrar la mejor manera de apoyar a la niñez, manteniendo la neutralidad frente a las autoridades nacionales.
En términos de impacto, esta experiencia transformó a la Alianza Save the Children, con el establecimiento del grupo de respuesta rápida, un mecanismo de preparación para una próxima emergencia humanitaria. Se anunció el “banco de proyectos” que reunió la información de mil expertas y expertos en áreas como reconstrucción, salud, agricultura y otras más, para ser compartido por computadora.
Mientras tanto, en Guatemala, un niño de 10 años, al momento del terremoto, vio cómo muchos otros niños vivían en la pobreza y necesitaban alguien que luchara por sus derechos y condiciones de vida. Rubelcy Alvarado, hoy es director de uno de los proyectos de Save the Children Guatemala y en retrospectiva observa que “era importante fortalecer las comunidades para atender los desafíos por sí mismas y mejorar sus condiciones de vida”.
Save the Children se estableció y obtuvo su estatus legal en Guatemala en 1983, posteriormente se le conoció como Alianza o ADEJUC (Alianza para el Desarrollo Juvenil Comunitario), por sus siglas en español.
Niños en clase en Guatemala. Save the Children / Eivind Lie Nitter
Cincuenta años después de iniciar su labor en Guatemala, Save the Children continúa enfrentando enormes desafíos para garantizar los derechos de la niñez, pero también celebra avances históricos alcanzados junto a aliados comunitarios, institucionales y legislativos.
Su liderazgo ha sido clave en la prohibición del matrimonio infantil y en el fortalecimiento de políticas públicas que protegen a niñas y niños en un país donde el 46% de la niñez menor de cinco años vive con desnutrición crónica. Entre sus contribuciones más recientes destaca el impulso a la Ley de Alimentación Escolar, que asegura una comida diaria a estudiantes del sistema público, un avance vital frente a los retos de nutrición que persisten a nivel nacional.
A ello se suma su aporte en programas innovadores de protección social y transferencias de efectivo, donde el 99% de las familias participantes reportó mejoras en el acceso a alimentos nutritivos, reforzando el bienestar y la permanencia escolar.
Save the Children también ha trabajado para fortalecer la participación infantil, combatir la violencia de género mediante educación comunitaria y la promoción de sistemas de protección más sólidos en un país donde, solo en 2024, alcanzó a más de 140,000 niñas, niños y adultos en acciones de salud, nutrición, educación y protección. Cinco décadas después, su impacto sigue transformando vidas y construyendo un futuro más seguro y digno para la niñez guatemalteca.
Tereza levantando la mano en clase en Guatemala. Save the Children / Eivind Lie Nitter
Alejandra Meglioli, directora de país de Save the Children reconoce que "el contexto global sigue transformándose y que los nuevos retos nos exigen una mirada más estratégica y una acción más articulada. El equipo de país está muy comprometido para movilizar la acción conjunta de diversos sectores para hacer realidad los derechos de la niñez y que cada niña y niño logre plenamente su potencial y sus sueños de bienestar y participación. En cada comunidad, en las palabras de las niñas y los niños encontramos la motivación que nos mueve para avanzar".
“Quiero ser doctora y ayudar a las personas que están enfermas”, dice Tereza, una niña maya de 12 años que vive en el departamento de Quiché, en el noroeste del país. Las familias de la región enfrentan una situación multicausal de inseguridad alimentaria y compromete su capacidad de respuesta frente a la crisis.
Tereza recibe educación bilingüe en la escuela, con apoyo de Save the Children y su socia APPEDIBIMI. Este modelo educativo centrado en las niñas y los niños se desarrolla en el idioma materno de la comunidad, lo que hace la diferencia al motivar el aprendizaje y obtener mejores resultados educativos. Tereza quiere conocer el mundo, más allá de su comunidad, y está desarrollando las capacidades para lograrlo.